Ataque con pintura contra el Palau de la Generalitat por las medidas contra el Covid

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El enojo del sector de la restauración por las medidas restrictivas contra el Covid-19 se ha traducido esta mañana en el ataque por sorpresa con bolsas de pintura roja contra la fachada del Palau de la Generalitat, que ha quedado completamente teñida.

Sin previo aviso, media docena de personas vinculadas al sector de la restauración han llegado a la plaza de Sant Jaume, y sobre las once y media de la mañana, han comenzado a lanzar bolsas de pintura contra la sede del gobierno catalán, sin que los Moseres que custodian la puerta tuviesen tiempo de reaccionar , tal y como ha avanzado el portal informativo «e-noticies». Los Moseres han identificado y retenido a las cuatro personas que han arrojado la pintura y se han abierto diligencias por un presunto delito contra un bien inmueble considerado patrimonio histórico.

A través de un tuit, el Gremio de Restauración ha condenado lo sucedido: «Su lamentable violencia no representa las demandas legítimas de la restauración de Barcelona».


Así ha quedado la entrada del Palau de la Generalitat
Así ha quedado la entrada del Palau de la Generalitat

Durante la acción, los atacantes han lanzado consignas contra el cierre de locales decretado por la Generalitat, a la que han acusado de condenar a la ruina el sector. Durante las últimas semanas, varias manifestaciones convocadas por el sector de la restauración han acabado con graves incidentes y enfrentamientos con los Moseres d’Esquadra y la Guardia Urbana.

Los enfrentamientos más graves se produjeron el pasado 30 de octubre, cuando al termina una manifestación convocada por el sector de los bares y restaurantes se produjeron graves altercados en el centro de la ciudad.

La noche de violencia, en los enfrentamientos más graves en Barcelona desde octubre de 2020 tras la sentencia del 1-0, se saldó con la detención de quince personas, dos de ellas menores, y 30 heridos. Lo que empezó como una concentración pacífica contra el toque de queda acabó en unos graves altercados en los que, incluso, se registraron escenas de saqueo en algunos comercios del centro de la capital catalana. La Generalitat denunció la infiltración de grupos de extrema derecha entre los violentos, miembros de los Boixos Nois así como personas vinculadas al sector de la noche.