¿Quieres aprender a despedir mejor a tus empleados? Ahora puedes practicar en la realidad virtual

¿Habrá trabajo para todos? La pregunta lleva rondando foros académicos, medios de comunicación y debates políticos durante más de un lustro. La progresiva automatización de millones de tareas ha puesto un inquietante interrogante sobre la viabilidad futura de muchos trabajadores. Si una máquina puede hacer lo mismo que tú de forma eficiente y a menor precio, ¿qué sentido empresarial tiene mantener tu contrato? Es una discusión muy compleja, en la que hay más incertidumbres que respuestas fijas. Pero hay otras aristas en la revolución que afronta el mercado laboral.

Las nuevas tecnologías también pueden ser herramientas para dejarte sin trabajo, no sus sustitutas.

¿Cómo? La mejor prueba es Barry Thompson. Es normal que su nombre no te suene en absoluto: se trata de un empleado artificial desarrollado por una empresa estadounidense, Talespin, especializada en Realidad Virtual. Hace algunos meses la compañía presentó un pequeño simulador en el que cualquier persona podía practicar el arte del despido cuantas veces como deseara. Su objetivo es introducirse en las empresas, ofreciendo a recursos humanos un prueba/error infinito para limar las asperezas de un proceso siempre complejo. El despido.

¿Por qué? Es un ejemplo de cómo la tecnología no sólo llega al entorno laboral en procesos puramente técnicos, sino también en las llamadas «soft skills», habilidades humanas que mejoran los procesos y las relaciones dentro del trabajo. Barry es un entrenamiento. Despedir es difícil. A menudo las personas encargadas de ejecutar la rescisión del contrato son amigas de otros empleados y tienen una posición difícil dentro de la empresa. Hay emociones en juego, vidas familiares que dependen de un salario, años de inversión emocional y profesional, etcétera.

La idea es que Barry sirva como sparring. Un entorno virtual donde puedas pulir tus emociones, dejarlas a un lado y ceñirte al papel en cualquier proceso de despido. En resumen, Barry te ayuda a neutralizar tus sentimientos.

Ya tenemos al primer soldado suspendido por insubordinación y fuego amigo en la realidad virtual

Primera persona. ¿Siniestro? Un poco. Talespin quiere dejar a un lado tu humanidad y que te acerques más a la efectividad milimétrica de una máquina. La empresa está desarrollando toda suerte de relaciones interpersonales en formato VR. Por ejemplo, la reunión con el CEO de una empresa poco receptivo a los servicios que tratas de ofrecerle hasta toda clase de gestiones en recursos humanos. El escenario virtual lo coloca en una posición hostil (brazos cruzados) al principio, y debes desbloquear la entrevista siguiendo lo aprendido en tu entrenamiento previo. Un juego, pero para afinar (¿anular?) tus habilidades sociales.

Para todos. Un reportero de Los Angeles Times ha experimentado en sus carnes con Barry, y el resultado ha sido… Desasogante. Como explica en el reportaje, Talespin no quiere servir sólo como instrumento de la gran empresa, sino también como elemento de formación para los trabajadores. ¿Qué departamento de Recursos Humanos no desearía contratar a una persona con experiencia en materia de despidos? Barry y sus miles de conversaciones y escenarios posibles (un puzzle à la elige tu propia aventura) te ofrece formación de forma cómoda y sencilla.

Otros caminos. Un ejemplo de tantos. La realidad virtual está replicando punto por punto el mundo real. ¿Un parto? Ya puedes simularlo. ¿Situaciones de acoso sexual para que tus empleados no lo cometan? Ídem. ¿Escenarios de guerra? Incluso con fuego amigo. Walmart o Verizon ya tienen programas VR similares. Barry funciona como un referente para otras relaciones entre los trabajadores humanos y aquellos tecnológicos: el mercado laboral futuro tendrá mucho de colaboración mutua, y no siempre de sustitución. Excepto para nuestro pobre Barry, despedido por millonésima vez.

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