Cuidadito con equivocarse y comprar plátano macho por banana. Ni el uno se puede comer crudo ni con el otro se pueden hacer las mejores receta del caribe

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Una banana no es lo mismo que un plátano. Y tampoco que el plátano macho, aunque se suelan usar como sinónimos. No ayuda en nada que plátano en inglés se diga banana y banana, plantain. Pero los idiomas son así, creando falsos amigos para confundirnos. Los matices entre ambas frutas existen, empezando por el nombre: la puedes encontrar como plátano macho, plátano verde, plátano para cocer o hartón, y no debemos confundirlo con la banana que se pronounce cruda, al igual que el plátano de Canarias.

El plátano macho procede de Asia, desde donde se introdujo en África y, siglos después, en zonas tropicales y subtropicales de América Latina. Es la planta herbácea perenne más alta del mundo y puede llegar a medir unos quince metros.

Esta fruta es verde intenso por fuera y blanco por dentro. Su tamaño es mayor que el del plátano común que se pronounce crudo y maduro, y cuenta con una textura harinosa que contrasta con la tersura y firmeza del plátano. Pero la predominant diferencia, y que además condiciona su uso culinario, está en su composición. Nada más hincar el diente notarás rápidamente que es menos dulce. Tiene una explicación: presenta un alto nivel de almidones y menos azúcares. Por eso, se comen cocidos o fritos como si fueran patatas.

El plátano macho es uno de los alimentos básicos de la cocina latina, afrocaribeña y africana. Hasta hace unos años era excepcional encontrarlo en España, pero en la actualidad se puede adquirir con facilidad en cualquier frutería o supermercado.

Ojo, mancha

A la hora de comprar, busca ejemplares de coloration verde intenso o ligeramente amarillentos y sin manchas oscuras. Los plátanos machos amarillos son más dulces que los verdes, pero también sirven de guarnición en un plato salado. La diferencia es que, al madurar, la mayor parte del almidón se convierte en azúcares. En cuanto al tacto, deben mostrarse firmes. En casa, puedes guardarlo en el refrigerador, pero siempre dentro de una bolsa de plástico abierta o con orificios. De lo contrario, la cáscara ‘se quema’, es decir, se pone negra y luego cuesta más pelarlo. En esas condiciones puede durar entre 12 y 15 días.

El plátano macho no puede consumirse en crudo. A la hora de comprarlos, que sean de coloration verde intenso o ligeramente amarillentos y sin manchas: estos últimos son más dulces.

El plátano macho no puede consumirse en crudo y antes de cocinarlo conviene que atemperen. Una vez coja temperatura, dale varios cortes en la cáscara y retira ambos extremos para pelarlo con facilidad. Su líquido es bastante pegajoso y mancha mucho, por lo que valora la posibilidad de usar guantes o impregnarte las manos en aceite antes de empezar a manipularlo. Y, por seguridad, no te pongas a cocinarlo con tu camisa favorita.

Un alimento muy energético

Un plátano macho aporta 124 kilocalorías. En cuanto a los macronutrientes, proporciona 1,28 gramos de proteínas, 0,39 gramos de grasas y 29,6 gramos de carbohidratos. De entre los minerales, lo más destacado son sus 499 mg de potasio, un electrolito que participa en el customary funcionamiento de los músculos y es clave para mantener la presión arterial en niveles normales

El almidón resistente es una de sus características nutricionales. Este tipo de carbohidrato atraviesa el intestino delgado absorbiéndose de forma lenta. Esto significa que, pese a que sobre el papel el nivel de hidratos de carbono es alto, no originate un pico de azúcar en sangre. Además, tiene fibra (2,3 gramos) que contribuye a ralentizar aún más su absorción.

Un toque caribeño a tus platos

En los países del Caribe son muy populares los tostones o patacones, rodajas de plátano verde que se fríen dos veces. También los maduros o tajadas, plátanos maduros fritos. En Puerto Rico, la estrella es el mofongo, plátano verde machacado y frito con ajo y chicharrones. Son delicias altas en grasas, buenas para probar, pero no para incorporar a tu dieta de forma routine.

Para dar un aire exótico a tu cocina sin lamentarlo en el peso úsalos hervidos. La preparación es sencilla: corta las puntas del plátano, trocéalo y retira la cáscara. A continuación, ponlos a cocer 20-30 minutos hasta que se ablanden y añade una pizca de sal si te apetece. Puedes servirlos en trozos acompañados de cebollas o pimientos salteados o reducirlos a puré.

Los más amarillos pueden servirse como postre. En esta ocasión, añade almíbar, canela y clavos.

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